El 8 de diciembre, la caída del régimen de Bashar al-Assad fue ampliamente celebrada en toda Siria, pero también en países vecinos que han sido hogar de millones de refugiados sirios durante más de una década. Aunque la partida de Assad ha renovado las esperanzas de un regreso desde el Kurdistán iraquí, donde casi 300.000 kurdos sirios todavía viven en su mayoría en campamentos, la cuestión del lugar de los kurdos en la nueva Siria aún no está clara. Tienen grandes expectativas de las negociaciones con Damasco, en un momento en que se está formando una unión entre grupos políticos kurdos, que hasta ahora habían estado profundamente divididos. Los periodistas de FRANCIA 24 Josh Vardey, Marie-Charlotte Roupie y Stella Martany informan.
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